Pasé de publicarlo todo en redes, tipo influencer, a publicar casi nada

Pasar de publicarlo todo en redes, casi como influencer, a publicar poco —solo lo necesario para el negocio— ha sido una de las decisiones más conscientes y más liberadoras que he tomado.

No fue por estrategia, ni por cansancio del algoritmo; fue por coherencia.

Siempre he creído que no puedes pedir algo que tú no practicas, y cuando te conviertes en mamá, eso deja de ser una idea bonita y se vuelve responsabilidad real. Nuestros hijos están creciendo en medio del boom de las redes, normalizando la exposición, la validación constante, el compararse sin descanso, y mientras más grandes se hacen, más complejo se vuelve el terreno, sobre todo en la adolescencia, donde la identidad todavía es frágil y el ruido externo pesa demasiado.

Bajé el ritmo, guardé mis momentos y entendí algo importante: no todo se comparte, y no todo lo que se vive tiene que ser visto. Al contrario, muchas de las cosas más profundas necesitan silencio para crecer.

Creencias que se nos decimos cuando tienes un negocio, hijos y presencia en redes:

“Tengo que mostrar mi vida para vender”
No. Vendes por lo que haces bien, no por lo que expones. Mi familia no fue mi estrategia.

“Entre más personal, más conexión”
La conexión viene de la verdad, no de la sobreexposición. Puedes ser cercana sin explotarte emocionalmente.

“Mostrarlo todo es ser auténtica”
La autenticidad no es exposición total; es coherencia entre lo que dices y lo que haces.

Y la más difícil de derribar para mi:

“Si no publico diario, desaparezco”
No. Desaparece quien no tiene claridad. La constancia no siempre es volumen, muchas veces es intención y este era mi mayor miedo, hoy tengo más trabajo que nunca y no he necesitado publicar diario para lograrlo.

Publicar menos me devolvió tiempo, atención, calma y algo que no sabía que estaba perdiendo: presencia real con los míos.

Hoy uso las redes como herramienta, no como escenario, y eso también es un mensaje para ellos. Ser ejemplo de lo que profesas no es decirlo en voz alta, es vivirlo incluso cuando nadie está mirando. Y eso, al final, es el legado más honesto que puedo dejarles.

Arody Sanchez

Buscando plasmar la verdad, me fui transformando de profesionista a esposa y mamá. Mi mundo está lleno de romanticismo al estilo de ‘orgullo y prejuicio’, observar flores, miradas y sentir una gran necesidad de crear.

Conectar contigo y crear imágenes donde puedas descubrir la hermosa belleza de tu vida actual es mi misión en la vida.

Bienvenida a mi espacio.

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