Flores para mí, en la Secretaría de Cultura de SLP

Mi hija viendo por primera vez la exposición.

Hay muchos términos ahora para muchas cosas, pero los que me vibran de alguna manera porque me identifico es personas altamente sensibles, introvertidas, y las que socialmente no aguanta mucho espacios de mucha luz o mucha gente.

El tiempo te ayuda a entender de a poco cómo te defines, cómo te vas encontrando o regresando a tí, y los últimos meses, desde empezar a proyectar la exposición el año pasado hasta hoy, que ya pasó, me hacen sentido estos términos. 

Desde niña fui muy callada, observadora, y pues si, introvertida me define. A la vez, dedicarme a la fotografía hace que me ponga un outfit muy distinto. Puedo entablar una conversación con cualquier persona, en cualquier lugar, y conectar en menos de 1 minuto con ella. Pero cuando el foco se voltea hacia mi, soy esa niña. Muchos años enfoqué mi energía hacia afuera, a pertenecer y ser alguien. Les decía en este post que pasé de publicarlo todo, a nada. Y todo fue un proceso de aceptación y reconocimiento personal.

¿Quién y cómo eras tú antes de creerte todas las historias de allá afuera?

Mis hijos están por llegar a la edad de “ver hacia afuera” y yo creo que por eso estoy reconectando con esa parte, y me gusta, porque puedo reflexionar con ellos y aportarles algo más. 

Después de la inauguración de la exposición quedé exhausta y una semana después me invitaron a un conversatorio de mujeres, todas las que estaban ahí se dedican fuertemente al activismo desde sus barreras, no sabía qué iba a compartir ni cómo, pero en mi mente pensaba —contesta desde tu experiencia, desde tu punto de vista.

Y así me di cuenta que mis experiencias, el proyecto en sí, mis hijos, mi esposo, todo, todo, se conecta. Al finalizar el conversatorio, hicimos Flores para mi para 10 mujeres al azar y conocí a Esperanza, quien nos hizo “sentirlo todo” a todas las que estábamos ahí…

¿Porqué haces lo que haces?

En un punto, días antes de desmontar la exposición, me escuché diciéndole a mi mamá que igual era el ultimo año de Flores para mí. Si, si, en mi cansancio físico y mental, lo dije.

Pero el día que recogimos mi mamá y yo los cuadros y todo el material, Minerva, quien me invitó al conversatorio, me contó la historia de Esperanza en la oficina de Roxana, quien fue vital para que el proyecto llegara a la Secretaría de Cultura.

—Conoces el memorial que hay en Plaza de Armas, me dijo. Y yo le dije que no y siguió diciendome:

—Esperanza, es la mamá de Karla Pontigo, quien falleció hace más de diez años y hasta hace poquísimo logró que su investigación (no resuelta) se denominara como feminicidio.

Esperanza, quien me hizo sentir todo de nuevo, me recordó porqué existe Flores para mi, y porqué tiene que seguir.

Gracias Esperanza.

Arody Sanchez

El Estudio de Aro es un estudio fotográfico ubicado en San Luis Potosí, México, dirigido por Arody Sánchez.

Se especializa en fotografía documental y retratos familiares. Bajo la dirección de Arody Sánchez, el estudio se enfoca en capturar momentos espontáneos y honestos, y en conectar personas a través de la narración visual, talleres y proyectos de responsabilidad social.

https://elestudiodearo.co
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Así vas a recordar esta etapa de tu vida: “A Season to Remember”