Estas fotos las quería antes del día de su Primera Comunión

Hay días que parecen venir con manual de instrucciones: el vestido tiene que estar listo, el peinado, los zapatos, la iglesia, la familia, llegar a tiempo, no ensuciarse, no arrugarse y además sonreír para la foto.

En medio de todo eso hay una niña. Una que probablemente está emocionada, nerviosa, distraída, curiosa. Una que sigue acomodándose el cabello como siempre, que se pone seria cuando hay misa, o que se sienta raro porque el vestido tiene demasiado vuelo.

Yo quería otra cosa. Quería verla. Así que construí un espacio sencillo alrededor de ella.

Luz muy suave, telas, su vestido, ella y tiempo, nada más.

Las primeras fotografías de esta experiencia se las hice a mi hija. Tenía frente a mí su vestido de Primera Comunión, todos esos detalles que había elegido solo ella para un día que sabíamos que sería importante, y no quería vivir el rush del día de la ceremonia para fotografiarla.

Porque conozco esos días. Todo sucede. Y sucede rapidísimo. Tan así que no tengo una foto con ella yo sola…

Hay horarios, familia, abrazos, misa, felicitaciones, fotografías con unos y con otros y alguien preguntando constantemente cuánto falta para salir.

Claro que las fotografías del día de la ceremonia son importantes pero cuentan otra historia. Cuentan lo que ocurrió. Quién estuvo. Cómo estaba decorada la iglesia. El momento de recibir la Comunión. Los abrazos después.

La Comunión es un día

Y su infancia es la historia que te quiero guardar.

Esta sesión quiere guardar algo distinto:

  1. Su carita a esa edad.

  2. La manera en que se le cae un mechón de cabello.

  3. Cómo sonríe cuando deja de posar.

  4. Cómo ocupa todavía muy poquito espacio dentro de un vestido que algún día te va a parecer pequeñísimo.

Hay algo que me conmueve particularmente de esta edad. Empiezan a tener opiniones muy claras, gustos propios, una manera particular de mirar el mundo. Mi hija eligió todo, pero de verdad todo alrededor del evento.

Una niña con un vestido enormemente especial que, de pronto, hace exactamente la misma carita que lleva haciendo desde los cinco años.

Un niño arreglado como pocas veces y que sigue siendo completamente él.

Entonces tanto tiempo de organización ¿para que dure muy poquito? No, me resisto.

Por eso la hacemos ¡sin prisas!

No quiero que vengas corriendo de la estética ni mirando el reloj porque en treinta minutos empieza la misa. Esta sesión sucede otro día. Un día donde podemos parar, observar, repetir algo si hace falta, dejar cinco minutos en lo que se relaja, permitirle estar sin posar. Todo eso se nota en las fotos, en sus manos y en lo que nos dice todo: su mirada.

Arody Sanchez

El Estudio de Aro es un estudio fotográfico ubicado en San Luis Potosí, México, dirigido por Arody Sánchez.

Se especializa en fotografía documental y retratos familiares. Bajo la dirección de Arody Sánchez, el estudio se enfoca en capturar momentos espontáneos y honestos, y en conectar personas a través de la narración visual, talleres y proyectos de responsabilidad social.

https://elestudiodearo.co
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Cómo nació la sesión nueva en el estudio: Become