Mau, Pato y Sebas
Para mi la primera comunión es más que tener a Dios en tu vida, es también un momento de los niños que marca un adiós de su infancia. Empiezan a vivir cosas nuevas y aventuras mucho más distintas que antes. Los amigos se afianzan y se sienten ellos mismos más grandes.
Además de ir a tomar fotos, conocerlos de cerquita me llena sobretodo saber a éstos niños dando este paso gigante. Felicidades a todas las familias que hicieron de esta experiencia algo inolvidable para ellos y sus amigos, estoy segura que así lo vivieron.
Hay días que parecen venir con manual de instrucciones: el vestido tiene que estar listo, el peinado, los zapatos, la iglesia, la familia, llegar a tiempo, no ensuciarse, no arrugarse y además sonreír para la foto.
Siempre había querido ser parte de todo —La idea es esta y hagámosla como te la dije, ¿te late?— y hasta hace pocos años eso me había funcionado con los míos. En 2023 ya había intentado hacerlo con Spring is Coming, fondo amarillo o rosa, algo que les guste hacer y nos divertíamos pensando en la primavera y las vacaciones de Semana Santa.
Qué tal si juntamos toda la información que necesitas en un solo lugar, para que sepas qué es lo que quieres de éstas fotos, qué nos puede conectar en la experiencia, cuál sesión necesitas y para qué, cómo agendarla y qué es lo más importante para mi cuando tu decides agendar tu legado fotográfico conmigo.
Esperanza, quien me hizo sentir todo de nuevo, me recordó porqué existe Flores para mi, y porqué tiene que seguir.
Gracias Esperanza.
El Estudio de Aro es un estudio fotográfico ubicado en San Luis Potosí, México, dirigido por Arody Sánchez.
Se especializa en fotografía documental y retratos familiares. Bajo la dirección de Arody Sánchez, el estudio se enfoca en capturar momentos espontáneos y honestos, y en conectar personas a través de la narración visual, talleres y proyectos de responsabilidad social.
Cuando me casé con Piero, jamás hubiera imaginado que entrar en su mundo significaba hoy para mi un despertar al arte. Durante 11 años habité y me sumergí en el espacio que habría sido el mundo creativo de su papá, Luis Biagi.